En las nubes

Y cuando abres la puerta…

Sola en Nueva York

Tener la oportunidad de estar 40 días en Nueva York pensando sólo en escribir es algo que llevo queriendo hacer desde hace mucho tiempo.  Bueno, realmente no sólo voy a escribir, pero es mi motivación principal.

Así que aquí estoy y esta es mi primera sensación con la que me he topado al llegar a Nueva York: Entrar en un piso que has alquilado a alguien que no conoces.

Uno de los dolores de cabeza meses antes, fue el de encontrar un piso decente que no superara el millón de €.  Necesitaba encontrar mi propio retiro espiritual donde poder escribir. Un lugar a poder ser en Brooklyn que me diera tranquilidad, motivación y que tuviera un buen espacio de trabajo.

Como buena amante de Brooklyn, busqué y busqué. Mi objetivo era encontrar algo en mi antiguo barrio Carroll Gardens, pero últimamente todo está por las nubes, así que al cabo de 2 meses de mirar y mirar, encontré un remanso de paz muy cerquita de Prospect Park, en el barrio de Kensington.

La semana antes de iniciar mi viaje, me dijeron que tenía que ir a buscar las llaves a un bar cerca del apartamento, así que no iba a conocer ni en pintura a los propietarios. Más raro se hace aún. Caminando de un lugar a otro contabilicé que debían ser unos 15 min con la maleta. Así que pasé, y le dije al taxista que se parara un momento delante del bar para recoger las llaves, confiando que no se largara con todas mis pertenencias.

Cuando ya tenía las llaves en mi poder, regresé al taxi y retomamos trayecto hasta Ocean Pkwy. Me despedí del señor taxista y ahí estaba yo, otra vez reviviendo un poco lo que viví cuando intercambié mi casa hace 5 años. Esa sensación de tener las llaves de un piso de un completo desconocido y un cúmulo de sensaciones, emoción, expectación, nervios.

Una vez metí la llave en la cerradura, la maldita  no se me abría. Notaba como los sudores me caían a chorretón perdido por la cara. Todo tipo de pensamientos se me cruzaban por mi cabeza: «que voy a hacer si no consigo abrir la puerta?¿tengo que llamar al vecino? Help!!!!!!

Así que girando, moviendo y removiendo, milagrosamente el pomo se desengachó y la puerta se abrió.

Y ahí estaba, mi propio retiro espiritual para estos próximos 40 días. Un piso no con mucha luz natural, pero muy agradable y pintado con paredes oscuras. Ordenado, limpio y espacioso.

Todo esto de meterte en el apartamento de otro que no conoces, viviendo entre sus cosas y energía, es muy emocionante.  Sólo sé de su aspecto por las fotos que hay repartidas en el piso, pero de alguna manera u otra, sientes su presencia en todas sus pertenencias.

Hoy me quedo con esta sensación, con la de vivir en el piso de otro y la emoción de sentirte como en casa aún sabiendo que no es la tuya.

Podéis seguir mis 40 días en NY en mi cuenta de Instagram de Sola en Nueva York.  #40díasenNY #40daysinNY

 

 

 

 

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