En las nubes

Cosas que me hacen feliz cuando estoy en Nueva York

La felicidad está en la simplicidad

La verdad es que soy una persona que me contento con pocas cosas. Creo que a más mayor me hago, más feliz soy con cosas simples de la vida, como salir a comer un día festivo con mi familia o amigos, los paseos de la tarde con mi hija, tomarme mi café de la mañana disfrutando de esos minutos de paz, mis clases de yoga, y poco más.

A veces buscamos la felicidad en cosas materiales que lo único que hacen es darnos esa felicidad momentánea y superficial. Como la llamo yo, la felicidad de plástico. No nos damos cuenta que hay muchas cosas de nuestro día a día que nos hacen felices. Pasan desapercibidas porque las tenemos archivadas en nuestra monotonía. Párate a pensar todo aquello que te genera bienestar en tu día a día y enfatízalo. Ya verás como te sentirás mucho mejor.

Cuando estoy en Nueva York el escenario es otro, todo es nuevo o casi nuevo. La novedad produce esa sensación de frescor en nuestras vidas que hace que seamos más felices.

En Nueva York nada pasa desapercibido. Ahí siempre soy feliz y me rodeo de pequeñas cosas que me alimentan el alma.

Estas son algunas de las cosas que suelo hacer en NY y que cuando pienso en ellas, me llenan de felicidad absoluta:

Disfrutar de una avocado toast en BlueStone Lane: esto es manjar de dioses. Qué maravilla de tostada. La verdad es que no sé lo que le echan al aguacate, pero es que cada vez que pienso en esta tostada se me hace la boca agua.

Pillar el metro, parar en Williamsburg y meterme en Mother of Junk (567 Driggs Ave ) en busca de algún tesoro para mi casa. Aquí te vuelves loco. Si te va este rollo de mercadillo con mil cosas, vas a flipar.

Pasear por Carroll Gardens al anochecer: Se oye algún que otro grillo, hasta he llegado a ver luciérnagas (sí, en el único sitio del mundo que he visto luciérnagas ha sido en Brooklyn), pasear por estas calles, observando la vida que se esconde en cada una de esas casas brownstone, me encanta. Se respira paz, no hay coches, y es el único momento del día, cuando todo el mundo está descansando en casa, que puedo salir a pasear lentamente, enfrascada en mis pensamientos y disfrutar (sin ese ajetreo tan característico de Manhattan)

Pasear por West Village al atardecer: Es otro de los barrios que me da una paz interior total. Me encanta admirar cada una de esas preciosas casas y buscar la cafetería perfecta para parar y hacerme un café.

Plantarme en Dumbo por la noche: dejarme caer por ahí, sentarme en un banco y contemplar el skyline de Manhattan mientras reflexiono sobre la vida.

Mi café de las mañanas: Normalmente siempre me alojo en el mismo barrio. No puedo desengancharme de él. Esa sensación de pedirme mi café to go y pasear hacia el metro, me llena.

Y en honor a mi avocado toast de BlueStone Lane, lo que me hace muy feliz es zamparme un buen desayuno. Algún viernes me preparo esta super tostada de aguacate en mi casa. Sé que no se le parece ni por asomo, pero oye, que esta tan poco está tan mal ¿eh?

Ingredientes:

Pan
1 aguacate
limón o lima
Sal maldon
tomatitos cherry
Cilantro
Queso feta
semillas de calabaza

Chafa el aguacate, exprime media lima por encima, ponle un poco de sal. Mézclalo todo bien y ponlo encima del pan tostado. Una vez tengas el aguacate en el pan, pon los tomatitos cherry, el feta desmenuzado, un poco de cilantro, un poco de sal maldon y semillas de calabaza. Y si quieres ir más fuerte, atrévete poniéndole un huevo poché.  El resultado lo veréis en la foto principal de este post. Para chuparse los dedos.

 

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