Irene

Agente financiera

Esta es la historia de Irene sola en Nueva York

Un día tomé la decisión de que quería viajar sola. No me gustaba  depender siempre de otras personas. Es lógico que cuando viajas acompañada haya criterios muy diferentes en cuanto a qué lugar visitar, fechas, presupuesto, tipo de alojamiento, comidas, etc… Pero una vez tuve claro que iba a viajar sola, lo demás fue fácil.

Había escuchado una vez a una chica en la peluquería que estaba explicando apasionadamente lo bien que se lo había pasado viajando sola a Nueva York, así que se me ocurrió poner en google “viajar sola a Nueva York”, y ahí apareció este blog. Empecé a leer la historia de un tirón. Devoré uno a uno los 22 días del diario, y antes de terminar ya tomé la decisión de que me iba a Nueva York. Era octubre del 2012 y no me iría hasta agosto del 2013. Tuve 10 meses para preparar una de las mejores experiencias que he tenido en mi vida.

Tenía sobre todo miedo a que me ocurriera algo y como mi inglés no era muy fluido, me daba miedo no poder defenderme en caso necesario. Miedo también a ponerme enferma, etc… A veces me encontraba gente que cuando les decía que me iba sola a Nueva York: – ¿Que te vas a Nueva York sola? ¿Y tres semanas? ¿Y que vas a hacer tú sola tres semanas ahí?-  En fin, esos amables consejeros que siempre están dispuestos a ayudar para que se arruinen los sueños. Pero cuando tomo una decisión por suerte no suelo cambiar de opinión, así que ahí me planté. Y por supuesto no me arrepentí. Si fuera así, ¿por qué habría querido repetir la experiencia dos años después?. Ahí sí que ya descoloqué a todo el mundo – ¿Otra vez? ¿Al mismo sitio? ¿Y no te gustaría ir a otros lugares? ¿Pero no te vas a aburrir?-

El jueves 15 de agosto de 2013 al mediodía pisé por primera vez Nueva York y lloré (en el avión, justo al aterrizar) de emoción y de alivio. En ese momento pensé, bueno Irene, si te pasa algo mientras estás aquí ya has cumplido el sueño de venir. Diez meses preparando un viaje da para muchos momentos de dudas, ansiedad y miedos.

Pero al aterrizar todo ese miedo se esfumó. A partir de ese momento me sentí totalmente segura. Ha sido una de las mejores experiencias de mi vida.

Lo curioso es que sentía que pertenecía a ese lugar. Era como volver a casa por Navidad. Todo me era familiar. Me sentía absolutamente feliz. En ningún momento (ni siquiera un minuto) tuve dudas de lo que estaba haciendo. Y tuve muy claro que repetiría.

Al estar preparando el viaje me di cuenta que había muchos barrios de Nueva York donde quería vivir, así que decidí no renunciar a ninguno, y cada semana me alojé en un barrio distinto. Decidí alojarme en casas de Neoyorquinos que me alquilaron habitación y baño para mi sola y tuve muchísima suerte.

Los alojamientos fueron los tres fantásticos y de ahí salieron unas amistades que han perdurado en el tiempo y que volví a recuperar al volver por segunda vez a Nueva York.

La primera semana me alojé cerca de Time´s Square, por aquello de estar cerca de todas las cosas que parece que tienes que ver cuando visitas la ciudad. Tengo que decir que solo recomendaría alojarse en esa zona, si es la primera vez que vas a ir. O si realmente lo que buscas es tumultos, y pack turista.

La segunda semana me alojé en Brooklyn Heights. Brooklyn me encanta, y ahí descubrí mi amor por la zona de DUMBO y mi adoración al puente más maravilloso del mundo (el Brooklyn Bridge). Si vais en Agosto no os perdáis el pase de películas en el Brooklyn Bridge Park. Ver una película al aire libre tumbado en el cesped mientras se va iluminando detrás el skyline de Manhattan no tiene precio.

Finalmente la tercera semana me alojé en Tribeca, barrio elegante donde los haya, uno de mis favoritos si tuviera que vivir en Manhattan. Y tuve la suerte de alojarme en un auténtico Loft y de conocer a la mejor anfitriona del mundo.

Por supuesto que la energía de Nueva York no me dejó indiferente. Para empezar vine con tal energía y tantas ganas de volver que empecé a escribir un blog en el que luego he seguido escribiendo sobre los siguientes viajes que hice a otros lugares. Nueva York fue el inicio de una etapa fantástica, en la que sigo estando, de creatividad y inspiración.

Si tuviera que convencer a alguien, le diría que no se lo piense, que yo lo hice y repetí a los dos años, que esté el máximo de días que le permita su agenda y su bolsillo y que por supuesto vaya sola. Si hay algún lugar en el mundo para iniciarse en la aventura de viajar sola, ese lugar es Nueva York!

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