La historia

Day 14: Serendipity, Bloomingdales y tormenta

Desde que vi de pequeña “1,2,3, Splash” película acerca de una sirena en Nueva York con Tom Hanks y Daryl Hannah, sabía que esta era mi ciudad. Más aún cuando la sirena se va de compras a los famosos almacenes Bloomingdales (59th street & Lexington Avenue), donde puedes entrar y tocar bolsos Marc Jacobs sin que nadie te moleste o probarte zapatos rebajados a un 50% de precios originales que rondan los 500$.

Decidí esa mañana tocar todos aquellos bolsos de marca y probarme unos buenos zapatos de tacón de aguja.

Cuando ya me sentí una mujer realizada sin comprar nada, comí en uno de los restaurantes de Bloomingdales “40 Carrots”. Lunch menu: sandwich, puré de zanahoria, una ensalada y de postre helado de crema de cacahuete.

¿Quiero saber cuanto me he engordado en este viaje?. No.
Después de intentar acabarme ese helado de crema de cacahuete, otra película me ha venido a la cabeza, “Serendipity” donde una parte de la historia sucede en la cafetería Serendipity (225 East 60th street).

La palabra Serendipity fue creada gracias al cuento de los tres príncipes de Persia. Estos tres príncipes eran considerados héroes. Siempre llevaban acabo descubrimientos gracias a accidentes o situaciones del azar.

Su significado hoy en día es el hecho de llevar a cabo grandes descubrimientos mientras buscamos algo que no tiene nada que ver.

¿A quién no le ha pasado un Serendipity por su vida?.

Por ejemplo, yo no hubiera ido a Sag Harbor si no hubiera encontrado el anuncio de una familia que alquilaba habitaciones en ese pueblo.

Al pasar toda la mañana en el Midtown y debido a que la tarde se presentaba lluviosa, decidí volver a Carroll Gardens. Al salir del metro  a las 18.00h me pilló la tormenta. Una tormenta de esas que no puedes caminar debido no sólo a que estás empapado, sino a que tienes una cortina de lluvia a un palmo de tu cara.

Al ver que no podía dar un paso más, me metí corriendo en un bar apenas sin mirar. Al entrar en ese sitio, escenario Hawaiano de copas totalmente vacío y donde sólo éramos 4 personas, una pareja de amigos, una chica haciendo ganchillo y yo, ojeé la carta de cocktails y por 5$ me pedí un MaiTai mientras veía caer la lluvia.

A los tres sorbos ya iba borracha y haciendo una especie de S,  di una vuelta por el barrio y volví a casa.

Sigue leyendo – Day 15: Libélulas

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